Arte interactivo. Orígenes. Evolución.

Infinity Art Modular Interactive

El arte interactivo es un género de arte en el que los espectadores participan de alguna manera al proporcionar una entrada para determinar el resultado. A diferencia de las formas de arte tradicionales en las que la interacción del espectador es meramente un evento mental, la interactividad permite varios tipos de navegación, ensamblaje y / o contribución a una obra de arte, que va más allá de la actividad puramente psicológica. La interactividad como medio produce significado.

El arte interactivo se puede distinguir del arte generativo porque constituye un diálogo entre la obra de arte y el participante; específicamente, el participante tiene agencia, o la habilidad, incluso de manera involuntaria, para actuar sobre la obra de arte y además se le invita a hacerlo en el contexto de la pieza, es decir, el trabajo permite la interacción. Más a menudo, podemos considerar que el trabajo tiene en cuenta a su visitante. En un número cada vez mayor de casos, una instalación se puede definir como un entorno receptivo, especialmente aquellos creados por arquitectos y diseñadores. Por el contrario, el Arte Generativo, que puede ser interactivo, pero no receptivo per se, tiende a ser un monólogo: la obra de arte puede cambiar o evolucionar en presencia del espectador, pero el espectador puede no ser invitado a participar en la reacción sino simplemente disfrútala.

Según el artista y teórico de los nuevos medios Maurice Benayoun, la primera pieza de arte interactivo debería ser el trabajo realizado por Parrhasius durante su concurso de arte con Zeuxis descrito por Plinio, en el siglo V a. C. cuando Zeuxis intentó develar la cortina pintada. El trabajo toma su significado del gesto de Zeuxis y no existiría sin él. Zeuxis, por su gesto, se convirtió en parte del trabajo de Parrasio. 

A inicios del siglo XX, las vanguardias artísticas potenciaron nuevas formas de expresión, en las que se requería la interacción del espectador. Su papel, por tanto, dejaba de ser contemplativo y creaba nuevas relaciones de los sujetos con las obras, situación que se intensificaría a lo largo de los años.

  • Desde los postulados dadaístas, se ensalza al espectador y se invita a que toquen las obras.
  • En algunas propuestas, como sucede en los móviles de Calder, se incluyen engranajes, muelles o ruedas.
  • En la interactividad mecánica de obras cinéticas se implementan elementos como motores o interruptores, tal como sucede en las piezas de Duchamp o Moholy-Naghy mencionadas en el apartado «Cambio de ciclo: creación en la era del Big Data».
  • Los futuristas fuera del arte convencional optan por experimentar fuera del arte convencional.
  • En el op art, se juega con las ilusiones ópticas: el espectador ha de participar activamente desplazándose o moviéndose ante la obra.
  • Las propuestas multidisciplinares de participación por parte de la audiencia de Fluxus, la evolución de los happenings y la performance de las décadas de 1960 y 1970.

Estos movimientos abren el camino que ayudará al arte computacional a abrir desde sus inicios nuevas líneas de investigación relacionadas con la interactividad.

El arte interactivo concentra su atención en la observación del comportamiento (o patrones de comportamiento) de la persona que interactúa. El público pasa de ser observador a ser observado; de ser un espectador a ser un usuario. En esta interacción, el desplazamiento (debe ser tomado) como una posibilidad que amplía el radio de acción de los participantes. [1]

La obra crea unas condiciones básicas para su funcionamiento, pero es la acción del espectador la que proporcionará un resultado único en cada ocasión. [2]

El concepto ya se vislumbraba en textos como El arte como experiencia (1934), de John Dewey, en el que aboga por valorar la contemplación no pasiva. El mismo Duchamp declara en 1957 que el espectador es quien pone «la obra en contacto con el mundo» dentro del acto creativo (Shanken, 2013, pág. 44). Pero es Umberto Eco, en Obra abierta (1967), el que hace referencia a composiciones musicales que pueden ser «terminadas» por los intérpretes, y señala, dentro de las mismas, un grupo al que denomina «obras en movimiento» capaz de adoptar diversas estructuras no previstas ni diseñadas con antelación (Eco, 1992).

[1] G. Zalamea (2007). Arte y localidad: Modelos para desarmar (pág. 313). Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
[2] P. Waelder (2008). Arte interactivo: nuevas estrategias en la relación dialógica entre el espectador y la obra de arte (memoria de investigación, pág. 12). Palma de Mallorca: Departament de Ciències Històriques i Teoria de les Arts Universitat de les Illes Balears. https://docplayer.es/17020515-Arte-interactivo-nuevas-estrategias-en-la-relacion-dialogica-entre-el-espectador-y-la-obra-de-arte-memoria-de-investigacion-autor-pau-waelder-laso.html.

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